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viernes, 12 de junio de 2009

Canción encadenada a Dulcinea de Melque


[EL VIDEO CORRESPONDE AL CIERRE DEL ACTO, EN EL QUE ROMERAL, 
Y MARIANO MORILLA, 
SE ARRANCARON POR SEVILLANAS, 
ACOMPAÑADOS POR EL MAESTRO LEO TELLO]


A Romeral, dador de nueva vida a Dulcinea, 
en la conjuración de su pintura.



No sé si es oportuno este poema,
y más cuando está escrito de esta guisa.
—Alguno fue por menos anatema—.

Dicho lo cual, sin otra cortapisa
que la propia de mis limitaciones,
a Dulcinea, en Melque, con sumisa

admiración, dedico estos renglones
a modo de canción encadenada
en tercetos y buenas intenciones.

Advierto: de pintura, no sé nada
que vaya más allá del puro instinto
que me dispone ante una pincelada.

Mas esto, la verdad, no es tan distinto
de lo que una palabra me sugiere,
dicho de un modo rápido y sucinto.

Con tal introducción, que nadie espere
tesis alguna, ni ningún cultismo.
Cantaré con la luz que me confiere

este santo lugar, donde lo mismo
reclama una mirada diferente,
libre de toda sombra y espejismo.

Dulcinea, desciende por mi mente.
Patria de Don Quijote, se pasea
recatada, piadosa..., indiferente.

Y mientras mi palabra la recrea,
el Caballero, presto a la batalla,
no sabe, en realidad, que Dulcinea

mudó de dirección, que no se halla
en la manchega villa de El Toboso,
sino en Melque, en color y noble talla.

Acaso vino en busca de reposo
—lo dirá Romeral, en su momento—;
pero aquí está, surgiendo del rocoso

arco tallado de este monumento
y hecha metamorfosis sucesiva,
quieta por siempre y siempre en movimiento.

Romeral la pintó y está cautiva
de su pincel, su mano y su andadura:
otra dama distinta. Y está viva

por la conjuración de su pintura;
Dulcinea de Melque, enamorada,
tal vez, de un caballero sin montura.

Nunca tuvo castillo, pero cada
piedra de este lugar es un palacio
donde, solaz, discurre su jornada.

Y es en la claridad y en este espacio,
en donde encarna a todas las mujeres,
con la mesura de quien va despacio

para dejar atrás amaneceres
y cruzar horizontes que rebasa,
libre ya de ataduras y deberes.

Vive aquí Dulcinea. Esta es su casa.
Desde aquí sale al mundo y a la vida.
De un sueño se alimenta y lo traspasa.

Y es esta Dulcinea trascendida,
la que en Melque nos muestra su hermosura:
más que precisa, siempre sugerida

por la piedra, la luz y la herradura
donde se hace materia transparente
la libertad mayor de su figura.

Reposa en el color, luminiscente
—dama de ayer y de hoy, dama de nunca,
dama de bruma, luna evanescente—,

y el trazo circular donde se enjunca
su gesto delicado y su mirada
es un aro de sol: nada lo trunca.

Si por Cervantes fuera imaginada
para gloria mayor del Caballero,
Romeral la elevó, multiplicada

en la elegante forma de su cero,
hasta el cielo y la voz del pueblo llano:
sencillo, generoso, verdadero...

La luz —fugacidad por el ventano—,
deja un filo de fuego y transparencia,
que parece tener algo de arcano.

Y en la penumbra, late una presencia
misteriosa y mujer: luz cervantina,
que al tiempo es sed y de romero, esencia.

Desde el balcón del aire se avecina
y con tímido gesto, y recatado
—mientras la luz en la pared se inclina—,

se nos muestra al decir: “Si en el pasado
Cervantes me creó para su pluma,
y en la palabra tuve enamorado,

Romeral dibujó, desde la espuma
de su sueño creador, mi rostro nuevo:
múltiple claridad, concisa bruma.

Si de El Toboso fui, de Melque llevo
piedra, tierra y color: feracidad.
Cuanto ya soy a Romeral le debo.

La luz es otra forma de verdad.”




[LEÍDO EN MELQUE, 6 DE JUNIO DE 2009, EN ACTO CELEBRADO 

EN TORNO A LA EXPOSICIÓN "MIS DULCINEAS DE MELQUE", DEL CITADO ARTISTA.]


9 comentarios:

  1. Compruebo gustoso que no me habían informado mal (claro, eran fuentes muy muy fiables). Esta canción encadenada, con sus tercetos tan bien puestos, son palabras mayores (de arte mayor, concretamente). Y el vídeo muestra el carácter verdaderamente polifacético del artista. Un abrazo.

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  2. Maravillosos, Antonio, estos tercetos que, prisioneros de la gracia, le espiritualidad y la belleza, alumbran con su verdad la de la pintura que glosa y que nos rescata con auténtica nitidez aquella otra Dulcinea difuminada por la fama universal de su caballero.

    Vigor y rigor siguen estando presentes en tu poesía.

    Un abrazo cordial.

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  3. Es lo que tiene tener buenas fuentes, que, al final, todo se sabe. En cuanto al artista, ahí lo tienes, rebosando arte "por tos los poros".

    Un abrazo.

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  4. Manolotel, celebro que te haya gustado este poema. Gracias por tus, siempre, generosas palabras.

    Un abrazo.

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  5. Me he acercado a la obra de Jose Luis Lopez Romeral, y tu poema es el complemento directo y necesario de una pintura delicada y que parece traspasar el umbral del tiempo.

    No sé si sabrás que últimamente me ha dado por pintar, así que necesitaba ver el cuadro, por eso he ido al rescate de la obra que te insppiró y me encanta, tanto como tu poema.

    Ya sé que está feo andar enmendando la plana a los maeztros, pero no puedo evitarlo, ya conoces mi impertinencia natural, así que espero que me perdones la desvergüenza de poner aquí la referencia del catálogo donde está el cuadro de la dulcinea que te inspira. El cuadro lo merece tanto como tu poema, que son tal para cual, delicadas pinceladas de color y luz:

    http://www.galeriaartis.com/galeria/anteriores/2008/romeral/catalogo/catalogo.pdf

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  6. Me dice Carlos, y he comprobado, que ya tenías un cuadro de una de las Dulcineas. Es una pena que no haya conseguido ver más, si sabes dónde puedo verlos, me avisas.

    Un abrazo.

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  7. Estimada vocal:

    Romeral lleva ya cinco años dando vueltas en torno a la figura de "Dulcinea de Melque", llevando a cabo múltiples variaciones, tanto en lo que a la forma se refiere como a los materiales con los que ha trabajado: sobre tabla, lienzo, papel de periódico... En la exposición que mantiene actualmente hay, grosso modo, cerca de 300 Dulcineas, todas distintas ("quieta por siempre y siempre en movimiento"). Y, además, ha abordado esta figura valiéndose también de la escultura. Intentaré, en la medida de mis posibilidades, acercarte más los entresijos de esta exposición.

    Un abrazo.

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  8. Muy chulo Antonio. Además en forma de romance antiguo muy acorde con Dulcinea. Seguro que gustó y te feklicitaron mucho. Yo me uno a esas felicitaciones. Un abrazo. milagros

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  9. Milagros, gracias por tu visita y tu felicitación. La verdad es que sí que gustó el poema, y especialmente al pintor, que era a quien iba dedicado.

    Un abrazo.

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